LABRIT Blanco: el vino que reconecta pasado y presente
10 febrero 2026
Hay vinos que nacen de una historia. Otros, de un lugar. Pero a veces ocurren las dos cosas a la vez. Labrit Blanco nace de una historia que estaba esperando ser contada. Un silencio antiguo, un origen que, sin saberlo, siempre estuvo ahí.
Un viñedo que vuelve a casa
Finca Santa Brígida llegó a nuestra familia sin que nadie supiera que décadas atrás había pertenecido al abuelo Adriano. Fue durante una visita al viñedo, antes de tomar la decisión definitiva de adquirirlo, cuando Javier Ochoa, nuestro padre, se detuvo y pronunció una frase que lo cambió todo:
“Si esta viña era de tu abuelo, Adriana…”
En ese instante todo cobró sentido. El viñedo regresaba a su origen, a las manos de la familia, cerrando un círculo invisible hasta entonces. Como la pelota que vuelve una y otra vez rebotando en la pared de un frontón y que ha inspirado la etiqueta. Una foto que como en el resto de etiquetas de nuestros vinos está protagonizado por una fotografía tomada por Javier Ochoa en los años 70.

Serie AQUÍ: el lugar que nos define
LABRIT Blanco forma parte de la Serie AQUÍ, una colección que pone el foco en el viñedo como punto de partida de todo. Cada vino nace de una finca concreta y de una única variedad, y encarna valores que hablan de vínculo, identidad, tierra y familia.
Este vino simboliza la reconexión: con el pasado, con la historia familiar y con el paisaje que da sentido a nuestro presente. En la copa, esa reconexión se traduce en serenidad y agradecimiento.
Garnacha Blanca de Finca Santa Brígida
Elaborado con 100% Garnacha Blanca, Labrit Blanco 2024 expresa con honestidad el carácter de su origen. Tras una maceración con pieles de unas horas, el vino fermenta en depósitos de acero inoxidable a temperaturas controladas entre 18 y 20 ºC, utilizando levaduras propias.
Durante 12 meses, el vino evoluciona en dos caminos paralelos que se complementan:
- una mitad en grandes foudres de madera
- y la otra en depósitos de cemento.
El resultado es un vino equilibrado, profundo y fiel a su paisaje.
Notas de cata
En nariz destacan aromas de fruta blanca madura, especialmente pera, acompañados de cítricos, hierbas mediterráneas y sutiles notas florales y minerales. En boca es fresco y estructurado, con una agradable untuosidad, equilibrio y un final ligeramente salino que invita a seguir bebiendo.
En la mesa y en el tiempo
Labrit Blanco es un vino versátil en la mesa: ideal con pescados y mariscos, carnes blancas, platos de verduras y quesos suaves y semicurados. Su frescura y acidez lo convierten también en un excelente aliado de platos con un punto picante.
Aunque se disfruta plenamente en su juventud, es un vino pensado para evolucionar. Guardar una botella entre 3 y 5 años permitirá descubrir nuevos matices, una complejidad sorprendente y seguramente descorchar recuerdos que merecen ser disfrutados.