LABRIT: el nombre que suena a fiesta

08 julio 2026

Hay nombres que no se eligen al azar. Cuando pensamos en cómo llamar a nuestra serie de garnachas, no buscamos algo bonito sin más: buscamos algo que significara lo que queríamos contar. Y ahí apareció Labrit.

Frontón Labrit en Pamplona

Si eres de Pamplona, o has estado aquí durante las fiestas de San Fermín, seguramente conoces el frontón Labrit. Está en pleno Casco Viejo, a un paso de la Plaza de Toros, y desde que abrió sus puertas en 1952 se ha convertido en uno de los grandes templos de la pelota en Navarra. Cada San Fermín, sus paredes son testigo del Torneo de San Fermín, una de las citas más importantes del calendario de pelota, y durante trece días seguidos el frontón no para: partidos de mano, de cuatro y medio, de parejas…

Pero el Labrit es mucho más que un recinto deportivo. Es un lugar donde caben todos: el aficionado de toda la vida que lleva cuarenta años en la misma localidad de grada, el turista que entra por curiosidad y sale enganchado, la cuadrilla que se reúne y celebra cada punto, la familia que se sienta arriba porque desde el segundo piso también se ve perfectamente. Un espacio casi íntimo, donde el ambiente se genera codo con codo. De hecho, no es la primera vez que sus paredes han acogido algo distinto a la pelota. En 1972, vivió «Los encuentros de 1972″ una noche de vanguardia con música y arte experimental, mezclando dos mundos que en principio no tenían nada que ver, y que sin embargo, terminaron encontrándose ahí dentro. En la nochevieja de 1982 una radio local organizó el evento «Nochevientos en el Paraíso» y desde entonces todas las nocheviejas es una costumbre que las cuadrillas de Pamplona salgan a celebrar el año nuevo por las calles del Casco Viejo disfrazadas.

Esta diversión compartida que representa el frontón Labrit y que mezcla a personas distintas en un mismo espacio, esa sensación de que juntos, sin importar de dónde venga cada uno, siempre es mejor, es algo que sin duda está presente en nuestros tres vinos Labrits. Una metáfora que refleja muy bien los viñedos donde nacen estos vinos y que simbolizan la diversidad, la interdependencia y la importancia de la conexión.

Finca La Cañada de Traibuenas

Una garnacha con alma de frontón

Nuestra serie LABRIT nace de esa misma filosofía: la garnacha como uva que reúne matices, la diversidad de un viñedo que es fuente de mil personalidades distintas. Así entendemos también a las personas: diferentes entre sí, pero mejores juntas.

La serie está compuesta por tres vinos, cada uno con su propio carácter:

  • LABRIT Blanco: nuestra manera de reconectar con el pasado, una garnacha blanca diferente. Afilada, estructurada y muy refrescante, este viñedo, que perteneció al abuelo Adriano, ha vuelto a la familia y nos ha dado la oportunidad de cerrar un círculo. Puedes saber más sobre él en este artículo.
  • LABRIT Rosado: elaborado a partir de una selección de esos cientos de clones de garnacha que conviven en el mismo viñedo, dando como resultado un rosado con matices sutiles y mucha personalidad. Elegancia pura.
  • LABRIT Tinto: la expresión más directa de una colección de clones de garnachas ancestrales, fruta sincera y ese punto salvaje de unas garnachas que expresan como ninguna otra variedad el bosque mediterráneo que rodea el viñedo.

Las fotografías de la serie Labrit

Como en el resto de nuestras etiquetas, las fotografías que acompañan a esta serie son obra de Javier Ochoa,. Cada una está pensada para reflejar una cara distinta del espíritu de las fiestas:

  • LABRIT Blanco: un pelotari, un homenaje directo al deporte que da vida al frontón durante todo el año. Este vino simboliza la reconexión con el pasado que como una pelota en el frontón va y vuelve y ahí estamos para alcanzar y devolver siempre la pelota.
  • LABRIT Rosado: un hombre tocando el tambor en plena calle durante San Fermín, esa imagen que resume el pulso y el ritmo de la fiesta viva, el espíritu que se respira en la cuesta de Labrit especialmente en San Fermín. Este tambor que simboliza un ritmo que todos somos capaces de seguir, como en este rosado que simboliza unión y armonía.
  • LABRIT Tinto: una pareja enamorada paseando junto al entorno del frontón, porque el resto del año el frontón y sus alrededores también pueden cobijar la intimidad. Un abrazo, una paseo compartido, un sentimiento de juntos todo es mejor. Como en Labrit Tinto en donde cientos de garnachas diferentes se unen para crear un vino inolvidable.